Feldenkrais: Sin Expectativas, Con Aprendizaje

En Feldenkrais, las expectativas limitan. Aquí no hay objetivos predefinidos. Cada lección es una aventura única hacia tu aprendizaje y adquisición de nuevos patrones motores que te libren…

En una clase de Feldenkrais no trabajamos desde las expectativas externas impuestas, sino desde el aprendizaje, la adquisición de habilidades útiles para ti.

¿Alguna vez te has apuntado a una clase esperando un resultado concreto? Quizá pensaste: “Hoy saldré con la espalda más recta” o “Voy a relajarme sí o sí”. Sin embargo, en el Método Feldenkrais no funciona así. Y no es casualidad.

La clave está en abandonar esas expectativas que nos imponen (y nos imponemos, sin darnos cuenta). Porque cuando las dejamos de lado, aparece algo mucho más valioso: tu propia experiencia, irrepetible y única. Un aprendizaje desde ti y para ti.

Feldenkrais y expectativas: por qué no encajan

Asistir a una clase de Feldenkrais con una expectativa fija es como intentar que una planta crezca más rápido tirando de sus hojas.

Cada persona es única, con su propia historia y forma de moverse. Por ello, una misma secuencia de movimientos puede generar experiencias distintas en cada individuo. Trabajar con expectativas rígidas sería como intentar que todos los relojes marquen la misma hora en diferentes husos horarios: simplemente no funciona.

Participar en una clase grupal de Feldenkrais es como abrir una caja de sorpresas: nunca sabes qué encontrarás. Cada sesión es única y personal, permitiendo que cada individuo descubra algo nuevo sobre sí mismo.

Una misma secuencia de movimientos puede significar algo distinto para cada persona. Algunos sentirán calma, otros ligereza, y algunos incluso desearán bailar o correr.

Todavía recuerdo una sesión en la que a mi camilla llegó un nadador que competía a nivel nacional que acudió a mí porque «uno de sus brazos no empujaba el agua». Salió pletórico con unas tremendas ganas de poner a prueba sus nuevos hombros en la piscina.

Autoconciencia frente a estándares externos

Moshè Feldenkrais lo tenía claro. La mayoría de nosotros nos movemos según las expectativas de otros. Nos adaptamos a lo que “deberíamos” sentir, hacer, conseguir. Aquí rompemos ese patrón. Nos centramos en despertar tu propia capacidad de mejora, crecimiento y evolución, sin modelos preestablecidos.

Moshè Feldenkrais comparaba el aprendizaje humano con el crecimiento de un árbol. Si intentamos forzar su forma para que se ajuste a un molde predefinido, limitamos su desarrollo natural. De manera similar, cuando nos movemos según las expectativas externas, perdemos la conexión con nuestra propia esencia. El método nos invita a ser como el agua que fluye adaptándose al cauce, encontrando su propio camino sin restricciones.

Feldenkrais expectativas: menos esfuerzo, más descubrimiento

Cuando buscas un objetivo, inconscientemente aumentas el esfuerzo. Te tensas. Te exiges. Pero ya sabemos: el exceso de esfuerzo bloquea el aprendizaje. En cambio, si sueltas expectativas, emergen cambios sutiles, profundos. Descubres algo nuevo sin necesidad de controlarlo.

Imagina que comenzamos una clase de Feldenkrais diciendo: «Hoy aprenderás a dar una voltereta hacia atrás». Y luego añadimos: «No te preocupes si no lo consigues». No tendría mucho sentido, ¿verdad?

Cada persona necesita algo diferente. Algunas pueden querer aprender a dar una voltereta. Otras no lo necesitan. Lo importante no es la voltereta en sí, sino el proceso de encontrar los recursos que te permitirán dar una voltereta (si quieres).

Durante la clase, cada persona descubrirá algo útil de sí misma. Sin expectativas, sin objetivos rígidos. Solo exploración y automejora.

Una clase, mil finales posibles

Una clase grupal de Feldenkrais se parece más a un libro de «Elige tu propia aventura» que a una sesión de ejercicio dirigida.

Puede haber una temática principal, como una aventura en el Amazonas o una noche en un castillo encantado. Sin embargo, el final de ese libro siempre dependerá de las decisiones que tome cada persona. Por eso, en una clase de Feldenkrais, no puedo decirte exactamente qué vamos a trabajar. Cada quien recorre su propio camino y descubre algo diferente

Cada clase puede tener una una temática, como explorar la relación entre las escápulas y las costillas, o la relación entre la pelvis y la mandíbula, pero el final depende de ti. No tiene sentido que te cuente un único posible desenlace.

Puede que hoy descubras que caminas más ligero. O que duermes mejor. O que, sin esperarlo, aparece una emoción olvidada. No te diré cómo acabará la historia, porque solo tú puedes escribir el final.

y ahora, ¿qué?

Si eres una persona inconformista y algo no te cuadra cuando te dicen que lo correcto o incorrecto para ti es exactamente lo correcto e incorrecto que recomiendan a otras personas que no eres tú, puedes darte la oportunidad de experimentar una clase de Feldenkrais y encontrar mejoras desde tus necesidades reales y tu potencial de mejora, no desde lo que se espera de ti que deberías ser, pensar, sentir y hacer.

Reserva tu sesión hoy y comienza este viaje hacia tu automejora.

Comienza a construir una espalda más libre de dolor

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