La relación entre succión, mandíbula y bruxismo

¿Sabías que un simple movimiento, como succionar, podría ayudarte a relajar tu mandíbula y reducir el bruxismo? Aunque parezca curioso, imitar el gesto de succión que los bebés…

Succión, mandíbula y Bruxismo. Succionar como un bebé puede ayudarte a relajar la mandíbula y reducir el bruxismo.

Succionar y tragar son movimientos naturales que realizamos al nacer. De adultos, estas dos acciones dejan de ser reflejas, pero a la mayoría de los seres humanos nos acompañarán toda la vida en forma de hábito inconsciente.

Revisar esos patrones inconscientes, hacerlos conscientes, y explorar atentamente diferentes maneras de organizar nuestras estructuras para realizar estas acciones vitales, puede ser un recurso poderoso para aliviar la tensión en mandíbula, cuello y cabeza.

Y, lo más importante, crear nuevos hábitos para dejar de generar tensión inconscientemente.

Succión, deglución y bruxismo

Succión

El simple acto de succionar permite notar cómo este gesto aprendido en el vientre materno afecta cada parte del rostro y cuello; desde los labios hasta la mandíbula y faringe. Cuando succionamos, la lengua presiona hacia el paladar, los labios se cierran formando una «O» , y la barbilla se adelanta.

Si la barbilla no se mueve de manera natural durante la succión, a pesar de su capacidad para hacerlo, puede ser motivo para estar alerta y vigilar la adecuada estructura de nuestra boca y dientes.

Deglución

Al tragar, cambia toda la organización de estas estructuras. Los labios tienden a ir hacia las orejas, casi como si se formara una leve sonrisa. Se produce una separación de las comisuras de los labios y un diferente uso de la lengua. Y la barbilla se retrae.

En el gesto de tragar también podemos observar si existe una participación libre y fluida de la mandíbula. Si la sentimos bloqueada en este gesto, también deberíamos de mostrarnos alertas.

Bruxismo

La ATM (Articulación Temporomandibular), una articulación diseñada para producir movimiento de manera versátil y realizar funciones esenciales como respirar, hablar y tragar, puede verse afectada si no se utiliza correctamente durante la succión o las acciones en las que está preparada para participar.

La falta de movimiento en esta zona puede generar tensiones internas y movimientos involuntarios que, a largo plazo, podrían ocasionar problemas como el bruxismo.

Un momento mágico

Tras la succión, cuando el bebé se prepara para tragar, ocurre algo mágico: el gesto se transforma sutilmente, las comisuras de los labios se separan la una de la otra yendo hacia las orejas, esbozando la primera sonrisa.

Esta delicada transición, donde la alimentación se funde con la sonrisa, es un baile íntimo entre madre e hijo. Al igual que la madre, sumergida en un estado de calma y conexión, ofrece una sonrisa que el bebé reconoce como familiar, el niño responde activamente, activando sus neuronas espejo. En este intercambio de miradas y sonrisas, se establece un vínculo profundo y duradero, tejido con los hilos más finos de la ternura y el amor.

Cómo realizar una succión para relajar la mandíbula

Para probar esta práctica, tómate unos instantes de calma y túmbate sobre una superficie cómoda pero firme.

  1. Comienza boca arriba con las piernas dobladas o estiradas, como prefieras.
  2. Haz un pequeño hueco con tus labios y succiona suavemente, como si fueras un bebé. Intenta relajar el resto de tu cuerpo, especialmente abdomen, piernas, cuello y hombros, y mantén el movimiento suave.
  3. Utiliza tus manos en diferentes partes de tu cara para sentir como organizas el uso de tus ojos, garganta, barbilla…
  4. También puedes contactar el extremo de uno de tus dedos en tus labios para ayudarte a visualizar este gesto.
  5. Tener un poco de agua cerca para que puedas beber si así lo deseas, también está bien.
  6. Luego ponte sobre uno de tus costados, utiliza almohadas para tu cabeza y siéntete arropado/a por el suelo como si el planeta y la gravedad, de alguna manera, también te arroparan. ¿Cuánto confías en el suelo y la gravedad para que te den soporte y te arropen?
  7. Prueba un poco más boca arriba
  8. Repite sobre el otro costado. ¿Qué es diferente?
  9. Descansa un momento en la posición que prefieras antes de seguir con tu día.

Estos movimientos implican una ligera contracción y relajación de los labios, la lengua, la mandíbula y cuello, estimulando ciertos músculos y favoreciendo la relajación de toda la zona oral y facial. Además, al imitar la succión de un bebé, activamos el sistema nervioso parasimpático, lo que genera una sensación de calma y reduce la tensión acumulada en la mandíbula y ayuda a tener descansos nocturnos más reparadores

Conclusión

Probar el ejercicio de succión puede ser un método sencillo, natural y efectivo para combatir el bruxismo. Practica esta técnica unos minutos al día y observa cómo tu mandíbula responde. ¡Dale una oportunidad y cuéntame tu experiencia!

Comienza a construir una espalda más libre de dolor

"*" señala los campos obligatorios

Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.
Nombre*
Privacidad*
Responsable: Viviendo Sin Ansiedad. Finalidad: gestionar tu suscripción y enviarte contenidos, novedades y propuestas relacionadas con el Método Feldenkrais®, clases y cursos. Base legal: tu consentimiento. Puedes darte de baja en cualquier momento desde el enlace incluido en cada email. Más información en la Política de privacidad.